domingo, 15 de abril de 2012

Alguien que no pueda caminar conmigo por la calle sin cogerme de la mano.

Que no me compre con regalos pero que tenga mil detalles de papel.Que no le guste verme llorar y me haga reír hasta cuando no tengo ganas.Que de vez en cuando decida perseguirme por los bares y conocerme otra vez.Que me mire, lo mire y me tiemblen las piernas sin remedio.Que no dé por hecho que siempre voy a estar ahí pero que tampoco lo dude.Que no me haga sufrir porque sí, pero que no me venda amor eterno manoseado.Alguien que esté loco por mí, y no se olvide de decírmelo los días de resaca.Que si se pone animal, sea sólo en la cama y me mate a besos por la mañana.Que si mira a otra, luego me guiñe un ojo y se ría de mis celos de hojalata.Y sobre todo que no tenga que perderme para darse cuenta de que me ha encontrado...
¿Jugamos? Es muy fácil, te explico. Yo tengo un corazón y te lo paso a tí. Juntos tenemos que hacer que crezca. ¿Sabes cómo? Con confianza, alegría, ilusión. Cuando el corazón tenga un tamaño considerable, tenemos que colorearlo rojo, muy rojo. ¿Sabes cómo? Con caricias,abrazos,besos. Llegados a este punto sólo tenemos que pasárnoslo sin que toque el suelo. Cada vez habrá más distancia entre nosotros,asi que cada vez será más difícil cogerlo. La desconfianza, el malhumor, la bordería hará que ese corazón vaya pesando cada vez más y poco a poco nuestros brazos se irán cansando de sujetar el corazón ¿Qué sucede si toca el suelo y se rompe? Que duele...

¿Jugamos?

El juego se llama seducir. Se trara de tontear entre nosotros, estar pendientes el uno del otro, hacernos los interesantes, contarnos todo, sonreirnos, mirarnos fijamente, arrimarnos, separarnos, admirarnos, enseñarnos, reirnos...
Pero eso si, el primero que se enamore, PIERDE.

Nadie sabe como comienza a querer a alguien, ni como, ni cuando, ni porque.

Pero pueden existir teorías e hipótesis, todas igual de creíbles o increíbles, dadas de la curiosidad que produce a gente como yo el saber el origen de sensación tan curiosa. El donde está en los corazones de cada ser humano, que esconden imanes que a cada tiempo obtienen mayor intensidad, sin un cuando concreto, pero sí infinito, cuya capacidad de atracción no tiene límite alguno. Es interesante ver como la sola energía de una persona puede engancharte a ella, mientras repeles todas las demás, sientiéndola de una forma única, que al unirse con la tuya da paso a a sensaciones inexplicables, sentimientos a los que nadie aún ha puesto nombre y ganas insaciables de estar a su lado. Así calculo el cuando, el donde, el como y algunas de las consecuencias, pero me falta el porque. Me falta saber la causa, la razón, el motivo... ¿Por qué querer a alguien de esa manera? Si en realidad, tampoco es algo que una persona necesite en todo momento. Siempre hay alguien a quien acudir, pero también hay un alguien diferente a los demás, ¿por qué?
Porque él será el único que ponga empeño en todas sus caricias y besos; porque yo siempre intentaré superarlo en cuidado y afecto, aunque a veces me parezca imposible; porque sabemos exactamente el segundo de cualquier beso de cualquier tarde; porque pasaría noches enteras apoyando mi oído en su pecho para que mis sueños bailaran al ritmo de su respiración; porque siempre estás en mi aunque no estés cerca; porque ahora mismo sería incapaz de imaginarme sin ti... Hay tantas razones, razones que acabo de escribir, razones que no he escrito, razones que aún no he descubierto y razones que voy a descubrir, que creo que me estoy quedando muy corta.
Pero todos descubriréis algún día, como yo, que cada corazón imantado encuentra su porque, su momento, su lugar y su manera de las formas más mágicas y sorprendentes.

martes, 10 de abril de 2012

Adiccion.

Como un cigarro para un fumador. Como ese último sorbo de ginebra para un alcohólico. Ese chute para un drogadicto. Eres pura adicción. Eres como esas mañanas de sol en invierno, como esos soplos de viento en verano. Eres el placer de tocar el suelo con los pies descalzos o el lado más frío de la cama en verano. Eres todo lo bueno y todo lo malo. Eres todo lo que te hace bien y a la vez mal. Eres lo que quiero, y lo que no quiero, ver. Muchas veces te conviertes en algo más que todo eso. Te conviertes en pura adicción. Algo más, algo fuerte, ajeno a los sentidos. Eres todo eso que te hace desvariar. Eres justo lo que quiero.

Ni gano, Ni pierdo. Idiota!

Chaval, la vida no es justa. Tú no eres justo, y yo, lo soy menos. No me importa que quieres hacer contigo; si sigues en tu linea de "macho man" o si te sigue gustando ir de duro por la vida. Yo contigo, ni gano, ni empato, ni pierdo, ni dejo de jugar. He llegado a un punto de indiferencia frente a ti. Es más, todo lo que tú hagas me resbala, en cuatro tiempos, porque tú en dos te confundes. Puedes ir a buscar a tu querida princesa. Puedes olvidar todo lo que una vez pasó, yo como ves, ya lo he hecho.. Eres un gilipollas, amigo mío. Y como podrás observar, te echo de menos, a morir.

martes, 20 de marzo de 2012

Y, a final de cuentas,

¿qué importa el qué dirán?. La gente siempre va a hablar, siempre encontrarán algo de que criticarte, nunca le podrás dar gusto a todos. Por eso es mejor darse gusto a uno mismo cuando conoce sus propios límites. Mientras tu seas libre los demás no importan.